LINARES
Municipio que se sitúa al sureste de la comarca
Norte y que se configura como el segundo municipio
provincial por población.
En otros tiempos no lejanos fue importante núcleo
minero, quedando restos de infraestructuras
mineras en la parte norte del territorio, entre
los terrenos de Sierra Morena y La Campiña del sur
municipal. Agrícolamente, la mitad norte está
ocupada por dehesas, especies arbóreas forestales
y eriales y concentra una importante cabaña
ganadera, en la que predomina el ganado bovino.
Las tierras labradas ocupan la mayor parte del
término, siendo el olivo el cultivo que ocupa
mayor extensión, seguido de los cultivos herbáceos
de secano y los cultivos industriales de regadío.
Los ríos Guadiel, Guarrizas, Guadalén y Guadalimar,
que configuran el término, han hecho posible la
instalación de grandes extensiones de riego.
La actividad económica tiene soporte en la
agricultura, ganadería, la industria de
transformados metálicos y los serVichios.A pocos
kilómetros del actual casco urbano se encuentra
Cástulo, que pasa por ser uno de los yacimientos
arqueológicos más importantes de toda Europa. Esta
ciudad fue la capital de la Oretania en época
ibérica y uno de los enclaves más importantes de
la
Hispania romana Pero sus orígenes son todavía
más antiguos, desde la consolidación de la
actividad metalúrgica ligada a las minas de Sierra
Morena, en el segundo milenio antes de Cristo.
Por su situación privilegiada y por su riqueza
minera, Cástulo tuvo un protagonismo especial en
el enfrentamiento entre romanos y cartagineses,
realzado por el matrimonio de la princesa
castulonense Himilce con el general cartaginés
Aníbal. Finalmente, en el año 206 a C las legiones
romanas tomaron militarmente la ciudad. La minería
y la actividad metalúrgica impulsaron la
prosperidad de Cástulo durante la época imperial.
Su influencia abarcaba toda la zona oriental de
Sierra Morena e, incluso, parte de la actual
provincia de Ciudad Real. Contaba con numerosos
poblados mineros fortificados en la comarca. Pero
con el declive de la actividad minera y su
paralización, llegó la decadencia: a comienzos del
siglo IV Cástulo era una sede episcopal que
había enviado un representante al Concilio de
Toledo, pero en el
siglo VI y VII, la ciudad pierde importancia
en favor de Baeza. Finalmente, solo quedaron
algunas pequeñas aldeas habitadas y ya en época
islámica, hasta el
siglo XI no se consolidan estructuras
fortificadas. Ante el avance de los cristianos, en
el
siglo XII se levanta una torre, que será la
que se utilice como torre del homenaje del
castillo de Santa Eufemia, levantado tras la
conquista en 1227.
Todavía se desconocen muchos aspectos del origen
de la actual ciudad de Linares. Seguramente, la
pequeña aldea islámica, tras la batalla de las
Navas de Tolosa y su conquista por Fernando III,
ganó en importancia por su situación y fue elegida
para construir un castillo que facilitara la
defensa; se hizo a Linares dependiente de Baeza y
comenzó la repoblación con colonos de Castilla y
León.
Para Linares los siglos XIV y XV fueron de
inestabilidad social y política por las constantes
pugnas de la nobleza. En el reinado de los
Reyes Católicos el debilitamiento del poder
del Concejo de Baeza abrió el proceso de
emancipación de los linarenses. La primera
petición expresa se hizo a Carlos V, pero la
separación definitiva de Baeza no se concedió
hasta el reinado de
Felipe II La independencia se hizo realidad el
17 de agosto de 1565, tras el pago de 7.500
maravedís y Linares era ya una floreciente ciudad
cuya prosperidad venía, una vez más, de la mano de
la actividad minera.
Tras un periodo de depresión, el crecimiento
demográfico y el desarrollo urbano comienza en el
siglo XVIII para despegar definitivamente en
la centuria siguiente, impulsado por una nueva
legislación y nuevas tecnologías relacionadas con
las explotaciones mineras. Aumento demográfico,
progreso económico y llegada de capitales
extranjeros son las notas características de este
proceso que estimula un cambio radical de la
estructura social y urbana.
En 1875, por Real Decreto,
Alfonso XII concedió a Linares el título de
ciudad. La transformación de la ciudad es
sobresaliente: se amplía su extensión de villa
medieval
renacentista con el proyecto de expansión de
1871; surgen barrios residenciales de calles
rectas y casas individuales; se construyen parques
y plazas con jardines evocadores del
modernismo levantino; se da lugar a la
creación de una nueva «ciudad», que, aunque en
parte estaba dentro del viejo casco, se remoza a
comienzos del
siglo XX con edificios comerciales y de banca
concentrados, marcando la pauta a seguir por otras
ciudades.
Mi madre viene de esta tierra y vivió en Badollano
que al dia de hoy ya no existe.
Todavía se desconocen muchos aspectos del origen
de la actual ciudad de Linares. Seguramente, la
pequeña aldea islámica, tras la batalla de las
Navas de Tolosa y su conquista por Fernando III,
ganó en importancia por su situación y fue elegida
para construir un castillo que facilitara la
defensa; se hizo a Linares dependiente de Baeza y
comenzó la repoblación con colonos de Castilla y
León. Para Linares los siglos XIV y XV fueron de
inestabilidad social y política por las constantes
pugnas de la nobleza. En el reinado de los
Reyes Católicos el debilitamiento del poder
del Concejo de Baeza abrió el proceso de
emancipación de los linarenses. La primera
petición expresa se hizo a Carlos V, pero la
separación definitiva de Baeza no se concedió
hasta el reinado de
Felipe II La independencia se hizo realidad el
17 de agosto de 1565, tras el pago de 7.500
maravedís y Linares era ya una floreciente ciudad
cuya prosperidad venía, una vez más, de la mano de
la actividad minera. Tras un periodo de depresión,
el crecimiento demográfico y el desarrollo urbano
comienza en el
siglo XVIII para despegar definitivamente en
la centuria siguiente, impulsado por una nueva
legislación y nuevas tecnologías relacionadas con
las explotaciones mineras. Aumento demográfico,
progreso económico y llegada de capitales
extranjeros son las notas características de este
proceso que estimula un cambio radical de la
estructura social y urbana. En 1875, por Real
Decreto,
Alfonso XII concedió a Linares el título de
ciudad. La transformación de la ciudad es
sobresaliente: se amplía su extensión de villa
medieval
renacentista con el proyecto de expansión de
1871; surgen barrios residenciales de calles
rectas y casas individuales; se construyen parques
y plazas con jardines evocadores del
modernismo levantino; se da lugar a la
creación de una nueva «ciudad», que, aunque en
parte estaba dentro del viejo casco, se remoza a
comienzos del
siglo XX con edificios comerciales y de banca
concentrados, marcando la pauta a seguir por otras
ciudades.