LARVA
Pequeño y despoblado municipio del este de la
comarca de Sierra Mágina, que se sitúa ocupando un
espacio territorial en pendiente hacia el río
Guadiana Menor.
La pluviometría y vegetación son escasos y la
erosión muy fuerte, produciendo grandes barrancos
y torrenteras, que conforman un paisaje
semidesértico.
Más de la mitad del territorio es terreno dedicado
a pastizales, tomillares y espartizales, siendo
muy escasas las especies arbóreas forestales. Casi
todas las tierras labradas se dedican a la
producción de cebada, siendo el olivar
minoritario. La renta de sus habitantes es
exclusivamente agrícola y de subsistencia,
dependiente de los cereales, el olivo, la
alcaparra y la ganadería ovina.Las tierras de
Larva están pobladas desde la
prehistoria más antigua, un poblamiento
auspiciado por su localización cerca del Guadina
Menor, en la vía de comunicación que unía el Alto
Guadalquivir con Levante.
El primitivo núcleo se formó en torno a un
manantial en el Cortijo de San Pedro y primero
perteneció a Quesada y luego a Cabra del Santo
Cristo.
Se asocia históricamente a los demás pueblos de la
comarca. La actividad económica alrededor del
esparto hizo que a mediados de siglo llegara a
tener 2.000 habitantes. El declive de dicha
actividad haría decaer también su economía.
A un kilómetro del casco urbano se encuentra el
asentamiento ibérico de Cerro de Castellón,
fechado entre el
siglo II y I antes de Cristo. Se trata de un
recinto fortificado situado en la parte superior
de un cerro aislado en medio del llano, que
continuó ocupado en época romana.
En época árabe se identifica este lugar con el
topónimo Ullaraua que hace referencia a la
celebración del "mercado de los miércoles". La
ubicación de Larva en una amplia llanura, y cerca
de la vía que unía el Alto Guadalquivir con
Levante, podría corresponderse con el lugar en el
que se celebraba el mencionado mercado. Muy cerca
de este emplazamiento se encuentra el
castillo-refugio del Tejar de los Moros, por lo
que lo más probable es que Larva fuese una pequeña
alquería dependiente de este hins.
Desde el
siglo XIII Larva tuvo una vida muy ajetreada,
en la frontera castellana-nazarí, jugando un papel
importante en el control de las algaradas, que a
través del Guadiana Menor, llevaban a cabo tanto
los musulmanes como los cristianos, asentados
estos últimos en tierras del Adelantamiento de
Cazorla.
Hasta 1836 Larva perteneció a Quesada, en la
mencionada fecha los vecinos solicitaron a los
propietarios y hacendados de Cabra que tenían
fincas en su término, que les concedieran ciertas
ventajas para decidirse a pedir a las autoridades
superiores, la separación de la aldea y de su
término, del municipio al que pertenecían y su
agregación al de Cabra de Santo Cristo. La
dependencia como aldea a este último municipio
duró casi un siglo, hasta 1924.
Las tierras de Larva están pobladas desde la
prehistoria más antigua, un poblamiento
auspiciado por su localización cerca del Guadina
Menor, en la vía de comunicación que unía el Alto
Guadalquivir con Levante. El primer núcleo se
formó en torno a un manantial en el Cortijo de San
Pedro y primero perteneció a Quesada y luego a
Cabra del Santo Cristo. Se asocia históricamente a
los demás pueblos de la comarca. La actividad
económica alrededor del esparto hizo que a
mediados de siglo llegara a tener 2.000
habitantes. El declive de dicha actividad haría
decaer también su economía. A un kilómetro del
casco urbano se encuentra el asentamiento ibérico
de Cerro de Castellón, fechado entre el
siglo II y I antes de Cristo. Se trata de un
recinto fortificado situado en la parte superior
de un cerro aislado en medio del llano, que
continuó ocupado en época romana. En época árabe
se identifica este lugar con el topónimo Ullaraua
que hace referencia a la celebración del mercado
de los miércoles. La ubicación de Larva en una
amplia llanura, y cerca de la vía que unía el Alto
Guadalquivir con Levante, podría corresponderse
con el lugar en el que se celebraba el mencionado
mercado. Muy cerca de este emplazamiento se
encuentra el castillo-refugio del Tejar de los
Moros, por lo que lo más probable es que Larva
fuese una pequeña alquería dependiente de este
hins. Desde el
siglo XIII Larva tuvo una vida muy ajetreada,
en la frontera castellana-nazarí, jugando un papel
importante en el control de las algaradas, que a
través del Guadiana Menor, llevaban a cabo tanto
los musulmanes como los cristianos, asentados
estos últimos en tierras del Adelantamiento de
Cazorla. Hasta 1836 Larva perteneció a Quesada, en
la mencionada fecha los vecinos solicitaron a los
propietarios y hacendados de Cabra que tenían
fincas en su término, que les concedieran ciertas
ventajas para decidirse a pedir a las autoridades
superiores, la separación de la aldea y de su
término, del municipio al que pertenecían y su
agregación al de Cabra de Santo Cristo. La
dependencia como aldea a este último municipio
duró casi un siglo, hasta 1924.