CHICLANA DE
SEGURA Municipio
al este de la comarca de El Condado, limitando con
la comarca de Segura de la Sierra y la provincia
de Ciudad Real. Su territorio es forestal, en la
zona norte, en dos terceras partes de su
extensión. El tercio sur es fundamentalmente
olivar y marca la actividad económica que es cien
por cien agraria, con la ganadería, la caza y los
trabajos forestales complementando al olivar. El
área de monte es de repoblación de coníferas,
coexistiendo con áreas de matorral, que encierra
gran interés natural gracias a sus parajes, la
flora y la fauna, destacando el entorno del río y
embalse del Guadalmena y la riqueza de la
actividad cinegética mayor y menor.En el término
de Chiclana se halló uno de los elementos más
significativos de la cultura ibérica, una
magnífica fíbula de plata maciza, que representa
una escena de caza por una cara y por la otra una
deidad femenina arropada por dos caballos. Esta
pieza formaba parte de un conjunto, conocido como
tesoro de Chiclana, localizado en 1972 en El
Engarbo. Está compuesto por un conjunto de 22
denarios republicanos y otras treinta y ocho
piezas, todas ellas de plata, fechadas en torno a
los siglos Y y II a J.C. Durante esta etapa debió
estar vinculado al área oretana y ser escenario de
las luchas entre púnicos y oretanos en la Segunda
Guerra Púnica.
En época romana se produjo una proliferación de
pequeños asentamientos agropecuarios en su
término, villas, entre la que se cuenta la del
Calar de la Muchacha.
Chiclana se cita en la Crónica del Arzobispo
Ximénez de Rada y en las de Fernando III, por
quien fue conquistada en torno a 1235. El rey la
entregó a su canciller a cambio de Jandulilla,
pero poco después la recuperó para entregársela a
la Orden de Santiago, junto a muchas otras
localidades de la zona, cesión que fue confirmada
por Alfonso X en 1254. La localidad llegó a ser
cabecera de la Encomienda santiaguista de Montizón-Chiclana.
Durante mucho tiempo fue su comendador el famoso
guerrero-poeta Jorge Manrique, que era uno de los
trece caballeros que formaban el capítulo
dirigente de la Orden de Santiago. Se conocen las
obras que realizó en la fortaleza: "una escalera
de caracol para una puerta falsa, dos canes, una
cueva, una alacena para librería".
De los inicios de la contemporaneidad, en esta
población cabe destacar dos hechos, los destrozos
ocasionados por las tropas napoleónicas en 1811 y
las frecuentes correrías que en el marco de la I
guerra carlista realizaron sus partidarios por
estas tierras.
La población perteneció al Reino de Toledo y a la
Orden de Santiago hasta la desaparición de las
Ordenes Militares en el
siglo XIX Posteriormente pasó a depender de la
Abadía de Beas de Segura y del partido de Segura
de la Sierra, por lo que a su tradicional nombre
de Chiclana añadió el de Segura.
En el término de Chiclana se halló uno de los
elementos más significativos de la cultura
ibérica, una magnífica fíbula de plata maciza, que
representa una escena de caza por una cara y por
la otra una deidad femenina arropada por dos
caballos. Esta pieza formaba parte de un conjunto,
conocido como tesoro de Chiclana, localizado en
1972 en El Engarbo. Está compuesto por un conjunto
de 22 denarios republicanos y otras treinta y ocho
piezas, todas ellas de plata, fechadas en torno a
los siglos Y y II a J.C. Durante esta etapa debió
estar vinculado al área oretana y ser escenario de
las luchas entre púnicos y oretanos en la Segunda
Guerra Púnica. En época romana se produjo una
proliferación de pequeños asentamientos
agropecuarios en su término, villas, entre la que
se cuenta la del Calar de la Muchacha. Chiclana se
cita en la Crónica del Arzobispo Ximénez de Rada y
en las de Fernando III, por quien fue conquistada
en torno a 1235. El rey la entregó a su canciller
a cambio de Jandulilla, pero poco después la
recuperó para entregársela a la Orden de Santiago,
junto a muchas otras localidades de la zona,
cesión que fue confirmada por Alfonso X en 1254.
La localidad llegó a ser cabecera de la Encomienda
santiaguista de Montizón-Chiclana. Durante mucho
tiempo fue su comendador el famoso guerrero-poeta
Jorge Manrique, que era uno de los trece
caballeros que formaban el capítulo dirigente de
la Orden de Santiago. Se conocen las obras que
realizó en la fortaleza: una escalera de caracol
para una puerta falsa, dos canes, una cueva, una
alacena para librería. De los inicios de la
contemporaneidad, en esta población cabe destacar
dos hechos, los destrozos ocasionados por las
tropas napoleónicas en 1811 y las frecuentes
correrías que en el marco de la I guerra carlista
realizaron sus partidarios por estas tierras. La
población perteneció al Reino de Toledo y a la
Orden de Santiago hasta la desaparición de las
Ordenes Militares en el
siglo XIX Posteriormente pasó a depender de la
Abadía de Beas de Segura y del partido de Segura
de la Sierra, por lo que a su tradicional nombre
de Chiclana añadió el de Segura.
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