Condiciones climáticas agradables
Una de las principales ventajas ecológicas de la casa-cueva está en su agradable temperatura interior. La construcción particular de las casas-cueva genera condiciones climáticas equilibradas: fresco en verano y protección contra el frío en invierno. Otra ventaja es la agradable humedad del aire, en torno al 50%, en contraste con los espacios sobrecalentados en invierno de las casas convencionales y la escasa humedad relativa del aire. Por el contrario, la densidad del aire de las casas-cueva representa una situación ideal para un aireamiento controlado.
Ahorro de energia y Co2
Una de las consecuencias directas de las mejores consecuencias climáticas es el ahorro de energía, que puede llegar al 50% cada año. Puesto que las necesidades de energía y calor de las casas mal aisladas son, junto con la movilidad y el transporte, la mayor contribución al cambio climático en el área del consumo privado, la casa-cueva puede ser considerada extremadamente respetuosa con el CO2.
Protección contra tormentas y terremotos
A causa de su tipo de construcción, las casas-cueva están óptimamente protegidas contra las tormentas fuertes, puesto que no pueden ser arrastradas por el viento ni volcadas. Su estática y su falta de esquinas y de partes que sobresalgan (tejado) evitan además casi todos los puntos de ataque que podrían hacer que los efectos de la tormenta resultasen mayores.[4] La estabilidad de las formas redondas en combinación con el armazón de red es ideal para la protección contra los terremotos.
Protección y aprovechamiento del paisaje
Las casas-cueva se integran perfectamente en el paisaje. Sus tejados cubiertos por la tierra se acoplan de manera natural con el entorno y, de esta manera, protegen el paisaje. Los tejados verdes devuelven una parte del paisaje y realizan una contribución al equilibrio de oxígeno y nitrógeno. Además, gracias a que las casas-cueva están cubiertas por tierra, se gana superficie de uso. Además, las casas-cueva pueden colocarse en terraza en los lugares adecuados. La posibilidad de construir bajo tierra, hasta los límites de lo posible, combinada con la construcción en terrazas, hace que el uso de la tierra sea extremadamente ahorrativo.[5] A pesar de la densidad constructiva, la naturaleza conserva sus superficies verdes. En contraste con las casas convencionales, las casas-cueva pueden integrarse en terreno montañoso y así adaptarse al paisaje natural.
Protección contra incendios
En comparación con otros materiales de construcción, como la madera, las casas-cueva cuentan con una protección contra incendios muy buena, puesto que el material principal es el hormigón.
Luz
En contraste con la creencia de que las casas-cueva son oscuras en su interior, estas están construidas de tal manera que cuentan con fachadas de cristal y cúpulas redondas que permiten que los espacios habitados sean claros y luminosos. También los baños y las estancias accesorias pueden iluminarse parcialmente con cúpulas.
inconvenientes
La forma de las casas-cueva suele hacer que normalmente las paredes no sean completamente verticales, sino que presentan una forma más bien abovedada. Esto puede causar problemas con la disposición de su interior, especialmente en lo que se refiere a muebles y grandes cuadros. Sin embargo, este aspecto puede anticiparse en la planificación y concepción de las casas-cueva y es posible proyectar paredes rectas en algunas posiciones


