CAMPILLO DE
ARENAS
Municipio del extremo suroeste de la comarca de
Sierra Mágina de la que forma parte, más por las
comunicaciones que por su propio medio natural,
más próximo a la serranía de la comarca de Sierra
Sur. Municipio eminentemente de montaña en el que
los terrenos forestales, de pastos permanentes y
de tomillares-espartizales se alternan en toda la
zona oeste y norte del término municipal y donde
los enclaves naturales son abundantes, destacando
las inmediaciones del pantano del Quiebrajano y de
la Cañada de las Hazadillas. La actividad
económica principal es la derivada del olivar,
complementada por la cría de aves, caprinos y
porcinos. También tienen importancia económica los
productos transformados del cerdo, así como la
hostelería en la autovía y carretera de Granada.El
cerro del castillo conserva en su cumbre los
restos de una fortaleza roquera, el castillo de
Puerta Arenas, conquistado por los
Reyes Católicos en 1485. Un castillo que se
vio sometido a constantes pugnas por su
estratégica posición de frontera entre los reinos
de Jaén y Granada.
En 1508 la reina doña Juana ordenaba por Real
Cédula la repoblación de Campillo. Sin embargo, la
fundación no se materializó hasta 1539, bajo el
reinado de
Carlos I Con la construcción de este enclave
se pretendía crear un punto vertebrador en el
camino real entre Despeñaperros y Granada.
Por los documentos conservados de la época sabemos
que se nombró juez para el repartimiento de
tierras a Juan de Rivadeneira, el 12 de marzo de
1539, quien estableció el primer padrón de
vecinos, procediendo a la fundación oficial de la
aldea, que desde ese instante quedó agregada al
Cabildo de Jaén. Esta dependencia se mantuvo hasta
1559, en que
Felipe II le concedió el privilegio de
villazgo, tras haber abonado la población a las
arcas reales y para gastos de guerra la suma de
350.000 maravedíes.
Al igual que el resto de los núcleos repoblados en
la provincia durante el Renacimiento (Los Villares,
Mancha Real o
Valdepeñas su trazado era similar al de un
campamento romano. Un gran eje central marcaba la
orientación norte-sur, flanqueado por una retícula
de calles rectilíneas que al cortarse formaban
ángulos rectos en los que se ordenaba la
disposición del resto de las viviendas. El
conjunto está presidido por una amplia plaza donde
se disponen los edificios más representativos, la
iglesia y el Ayuntamiento.
La población se desarrolló al amparo de su
privilegiada situación como lugar de paso en el
camino entre Jaén y Granada. Sus posadas y ventas
eran famosas ya que los viajeros se veían
obligados a pernoctar en ellas, entre ellos los
románticos europeos: Teófilo Gautier, Alejandro
Dumas, el Barón Charles Daviller y el grabador
Gustavo Doré, Richard Ford y un largo etcétera.
El cerro del castillo conserva en su cumbre los
restos de una fortaleza roquera, el castillo de
Puerta Arenas, conquistado por los
Reyes Católicos en 1485. Un castillo que se
vio sometido a constantes pugnas por su
estratégica posición de frontera entre los reinos
de Jaén y Granada. En 1508 la reina doña Juana
ordenaba por Real Cédula la repoblación de
Campillo. Sin embargo, la fundación no se
materializó hasta 1539, bajo el reinado de
Carlos I Con la construcción de este enclave
se pretendía crear un punto vertebrador en el
camino real entre Despeñaperros y Granada. Por los
documentos conservados de la época sabemos que se
nombró juez para el repartimiento de tierras a
Juan de Rivadeneira, el 12 de marzo de 1539, quien
estableció el primer padrón de vecinos,
procediendo a la fundación oficial de la aldea,
que desde ese instante quedó agregada al Cabildo
de Jaén. Esta dependencia se mantuvo hasta 1559,
en que
Felipe II le concedió el privilegio de
villazgo, tras haber abonado la población a las
arcas reales y para gastos de guerra la suma de
350.000 maravedíes. Al igual que el resto de los
núcleos repoblados en la provincia durante el
Renacimiento (Los Villares, Mancha Real o
Valdepeñas su trazado era similar al de un
campamento romano. Un gran eje central marcaba la
orientación norte-sur, flanqueado por una retícula
de calles rectilíneas que al cortarse formaban
ángulos rectos en los que se ordenaba la
disposición del resto de las viviendas. El
conjunto está presidido por una amplia plaza donde
se disponen los edificios más representativos, la
iglesia y el Ayuntamiento. La población se
desarrolló al amparo de su privilegiada situación
como lugar de paso en el camino entre Jaén y
Granada. Sus posadas y ventas eran famosas ya que
los viajeros se veían obligados a pernoctar en
ellas, entre ellos los románticos europeos:
Teófilo Gautier, Alejandro Dumas, el Barón Charles
Daviller y el grabador Gustavo Doré, Richard Ford
y un largo etcétera.