ARJONA.Municipio
de la comarca de La Campiña, cuyo territorio es
eminentemente agrícola y con gran dominio del
olivar frente a los cultivos herbáceos. Su
economía descansa en la actividad agrícola y la
industria oleícola, aunque la industria del mueble
de madera y la repostería tienen un reconocido
prestigio y tradición. La caza menor es un
atractivo para el aficionado a esta actividad, y
las riberas del Arroyo Salado configuran las
escasas áreas de interés natural.Desde la más
remota antigüedad la estratégica situación de este
lugar ha sido aprovechada por el hombre. Tanto es
así, que en plena Edad media, en el solar de
Arjona existía uno de los recintos fortificados
más complejos de la península.
Tres líneas de murallas, veintidós torreones, dos
torres albarranas, alcázar, castillo, aljibe,...
conformaban un bastión defensivo de primer orden.
Todavía hoy pueden verse vestigios de la
fortificación, como los fragmentos del muro y
antemuro del Paseo de los Mártires.
En lo que hoy es la plaza de Santa María se
localiza el primer poblado del Cobre-Bronce (3000
a.C.). También está documentada la existencia de
un oppidum ibérico. Sobre sus restos, levantaron
los romanos nuevas defensas.
En época romana se identifica con el municipium de
Urgavo o Urgao Alba. Esta ciudad, junto con sus
vecinas Iliturgi, Isturgi y Obulco, recibirían de
César un estatuto privilegiado tras la batalla de
Muda. El arraigo del culto imperial está
constatado en varias inscripciones y en la
existencias, según refieren algunos
investigadores, de templos dedicados a Augusto y
Plotina.
En época islámica se identifica con Qal´at Aryuna,
en la que se asentó el linaje de Banu Bayila tras
la conquista. La ciudad participó en las luchas
finales del Emirato, momento en el que se
reforzaron sus murallas. En esta localidad nació
en 1195 el rey Alhamar, fundador de la dinastía
nazarí, rey de Granada y constructor de la Alhambra
Fernando III tomó la ciudad en 1244 y le concedió
la categoría de realengo. Años después (1284),el
rey Don Sancho le concedió el título de Villa
regida por el Fuero de Toledo. En el
siglo XIV
pasó a formar parte del señorío del condestable de
Castilla Ruy López Dávalos. Este señorío pasó por
varias manos hasta que don Álvaro de Luna lo
cambió por otros al Maestre de Calatrava.
En 1628 se descubrieron restos humanos, exhumados
con gran ritual por el obispo de Jaén, Baltasar
Moscoso y Sandoval y se construyó el Santuario
dedicado a los mártires Bonoso y Maximiano. Parte
de estos restos pueden verse hoy en la capilla de
los Mártires. En 1891 la reina regente doña María
Cristina otorgó a Arjona el título de Ciudad y a
su Ayuntamiento el tratamiento de Excelentísimo.
Los orígenes de Arjona son tan antiguos que llegan
a confundirse con la mitología. De esta forma, su
fundación se le atribuye a Baco o Dionisio. Arjona
vivió una época de prosperidad bajo los auspicios
de Roma. Con la caída de los romanos pasaron por
Arjona, los godos, suevos y vándalos en una época
de luchas por el poder en la que los jerarcas
apenas duraban unos años, hasta que por fin, con
la llegada de
Sisebuto
la cual trajo una época próspera y beneficiosa
para la cultura y bajo el manto de la religión
católica esta situación cambió. En esa época se
dictaron unas leyes con el fin de limitar el
poderío y auge que estaban adquiriendo los judíos,
cada vez más numerosos en toda Andalucía y por
consiguiente en Arjona. En 1628 se descubrieron
restos humanos, exhumados con gran ritual por el
obispo de Jaén, Baltasar Moscoso y Sandoval y se
construyó el Santuario dedicado a los mártires
Bonoso y Maximiano. Parte de estos restos pueden
verse hoy en la capilla de los Mártires. En 1891
la reina regente doña María Cristina otorgó a
Arjona el título de Ciudad y a su Ayuntamiento el
tratamiento de Excelentísimo.